Uruguay> Una introducción al país
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La República Oriental del Uruguay disfruta de una posición privilegiada en el continente sudamericano. Situada entre los dos “gigantes” Argentina y Brasil, oficia como un puente natural en lo que respecta a servicios, transportes y comunicaciones. Esta situación estratégica llevó a que, luego de su descubrimiento por los españoles en 1516, los imperios español y portugués se trabaran en una constante disputa por el dominio del territorio conocido en ese entonces como la “Banda Oriental”.
En el año 1811, encabezada por José Gervasio Artigas, comenzó la guerra por la independencia, la cual no se conseguiría hasta el año 1825 con el beneplácito argentino y brasileño. Cinco años más tarde, se aprobó la Constitución del nuevo Estado, basada en modelos europeos y norteamericanos. Desde esa época hasta la actualidad, las bases de la vida económica uruguaya se han mantenido prácticamente inalteradas: el país exporta principalmente carne, lana y productos agrícolas. A partir de la década de los años noventa sin embargo, varios factores motivaron a que en las diferentes industrias se diversificara la producción: el establecimiento del bloque económico conocido como MERCOSUR, así como varias leyes promulgadas por sucesivos gobiernos favoreciendo las inversiones. Es importante destacar asimismo el papel que el turismo tiene en la economía, ya que el Uruguay ofrece no sólo el atractivo de ciudades modernas o coloniales, sino también escenarios agrestes por los que se lo considera un “país natural”. Desarrollo Sostenible De acuerdo a esa denominación, los gobiernos se han esforzado en mantener y mejorar los niveles de producción de la industria uruguaya, intentando a la vez que se respete el cuidado del medio ambiente. A esos efectos, el Parlamento uruguayo ha aprobado diversos instrumentos internacionales vinculados a este tema, y promulgado en consecuencia normas legales que aseguran el desarrollo sostenible. Sin embargo, la realidad parece superar la buena voluntad de los legisladores, ya que se han dado en el territorio uruguayo ciertos casos a los que no se les puede restar importancia: por ejemplo, la contaminación con plomo de un número de pobladores de las zonas periféricas de la capital, consecuencia de la actividad de la central energética dependiente del mismo Estado. En otro orden, no debe pasarse por alto el hecho de que desde hace una década se han ido incrementando significativamente los cultivos transgénicos siguiendo la tendencia de otros países sudamericanos, algunos de los cuales ya se encuentran entre los primeros productores mundiales de este tipo de alimentos. Aún así, con una normativa legal no del todo suficiente, y ausencia de recursos que permitan un contralor eficiente de la gestión industrial y comercial en este sentido, el Foro Económico Mundial ubicó al Uruguay como el sexto país de mejor sustentabilidad ambiental del planeta, seguido por Costa Rica y Argentina. En lo que respecta a la población uruguaya, la misma se caracteriza por ser homogénea. Los antiguos habitantes indígenas fueron exterminados en el siglo XIX, mientras que los ciudadanos de raza negra representan menos del 5 % de la población total. Asimismo, la importante inmigración proveniente de España e Italia a principios del siglo XX trajo consigo las costumbres europeas que prevalecen en el país actualmente. Cerca de la mitad de los 3 millones de habitantes se concentran en la capital, Montevideo, y sus ciudades periféricas. De acuerdo a un informe elaborado por la CEPAL, Uruguay todavía mantiene los menores porcentajes de hogares y población en situación de pobreza en América Latina, y también es el país con distribución más igualitaria del ingreso. Esta realidad sin embargo pudo haberse modificado durante el 2003, año en que el país debió soportar una de las peores crisis económicas de su historia. La democracia uruguaya En cuanto al contexto político uruguayo, el país goza de una vida democrática estable, luego de que los militares accedieran al gobierno por la fuerza en 1973 y no lo abandonaran hasta 1984. Dicho periodo marcó profundamente la vida y la memoria de todos los uruguayos, lo cual puede observarse en nuestros días principalmente cuando familiares de victimas desaparecidas durante el periodo dictatorial reclaman conocer el paradero final de las mismas. El Uruguay es, en resumen, un territorio en el que un puñado de habitantes conservan una identidad propia, respetan el pasado y trabajan para el futuro. En este escenario, el país debe afrontar diferentes desafíos de cara al presente siglo con motivo de alcanzar mejores niveles de vida para todos sus habitantes, entre ellos: La reforma del sistema educativo uruguayo, el cual hace ya varios años que necesita ser modernizado. La actualización de la enseñanza es necesaria en todos sus niveles. Esto además debe estar complementado con un esfuerzo importante de parte del gobierno en lo que se refiere a la aplicación de estrategias que permitan a los profesionales uruguayos recién egresados trabajar en el país, evitando así la actual fuga masiva de cerebros a países desarrollados. El apoyo al sector agrícola, motor de la economía del Uruguay. En un territorio donde los recursos naturales permiten contar con innumerables ventajas comparativas, las iniciativas dirigidas a impulsar los negocios originados en el campo deben ser una materia obligatoria, y en especial, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas rurales. La disminución de los altos niveles de desempleo e inflación, agudizados con posterioridad a la crisis económica del presente año. Teniendo en cuenta el desarrollo actual del MERCOSUR, el Uruguay debe fortalecer su posición dentro del bloque y establecer negociaciones que otorguen prioridad a la intensificación del comercio entre los países socios, así como el desarrollo de inversiones productivas que permitan la generación de empleo. |



